15 COSAS QUE LOS ESCRITORES TENEMOS QUE DEJAR DE HACERNOS

Me he dado cuenta de que los escritores, lo veo cada día en mí, perdemos demasiada energía en una serie de pensamientos y actitudes que nos perjudican a nosotros mismos y a nuestra creación.

No sé si es nuestra condición de masoquistas (nos dedicamos a escribir, ¿recuerdas?) o la propia inercia, lo que provoca que caigamos habitualmente en alguna de estas prácticas.

Es por eso que he confeccionado esta lista (podría haber sido más extensa pero el post hubiera resultado larguísimo) con el objetivo de dejar de torturarnos.

 

1- DEJA DE QUEJARTE

El mundo editorial es lo más parecido a una jungla. Ahora que existe la auto publicación la competencia  es feroz. Amazon se aprovecha de su posición dominante y ejerce como el macho alfa de la venta de libros.

 Y podría continuar con esta letanía hasta mañana. Pero, ¿para qué? Lamentarse, como método de desahogo, podría servir (a corto plazo) pero convertir la queja en un modo de vida es inútil y peligroso. Por mucho que te quejes no vas a conseguir que la situación editorial mejore, sino más bien conseguirás que tu malestar se acreciente.

No venderás más libros ni terminarás tu manuscrito por ser un lamento con patas. Con la queja solo te desgastarás más pronto y perderás una energía valiosísima que necesitas para escribir tu libro.

2-DEJA DE BUSCAR TIEMPO PARA ESCRIBIR

La planificación está muy bien, pero ya te sabes de memoria tus actividades diarias y el tiempo del que dispones. No es necesario, ni conveniente, que te detengas a elaborar tablas ni horarios que te hagan sentir que la escritura es una tarea más en tu vida.

La frase del enunciado  “buscar tiempo para escribir” ya denota que no estás haciendo lo que va a continuación del “para“, sino que estás perdiendo toda tu energía en “buscar tiempo“. Deja de buscar y escribe. Donde sea y cuando sea: en el tren, en la hora de la comida, mientras escuchas música, en la cama,… Si esperas a encontrar tiempo para poder escribir esa novela que tienes en mente, desde ahora mismo te digo que fracasarás. No intentes, haz que suceda.

3-DEJA DE TOMARTE EN SERIO

“El conflicto de mi novela pierde fuelle y el desenlace se presenta previsible como el final de una película de serie B”.

“¿Por qué escogí esta profesión que me lleva como alma en pena por la vida como si estuviera permanentemente atormentado? ¡Nadie se imagine lo duro que puede llegar a ser esto! “

¡Frena ya! Tienes que mantener la perspectiva e intentar quitarle hierro a tus preocupaciones. ¿Acaso no te has enfrentado antes a estos contratiempos en tus manuscritos y has salido adelante?

Está muy bien que te tomes tu profesión en serio pero otorgarle tintes melodramáticos no arreglará tu manuscrito. Ríete un poco más de las vicisitudes típicas de los escritores. Serás más productivo si estás relajado.

“La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar”. F. Nietzsche

 

4- DEJA DE COMPARARTE CON “LOS GRANDES”

No sé si alguna vez te ha sucedido que tras leer una novela de las consideradas clásicos has pensado: “¿dónde demonios voy yo con mi manuscrito”?

A mí muchas veces y encontrar similitudes entre tu novela y un clásico, no ayuda. Todo lo contrario, consigue desanimarte.

Hay que conocer y aprender de los maestros, por supuesto, pero nunca compararnos con ellos. Nadie nació genio de la literatura y ni siquiera ellos empezaron siendo “grandes”. No te fijes en sus resultados y sé consciente de que detrás de su obra, hay un gran recorrido seguramente plagado de trabajo y sacrificio.

5- DEJA DE SENTIR VERGÜENZA POR LO QUE ERES

Los médicos salvan vidas. Los fontaneros desatascan tuberías para que tengamos agua corriente. Los pescadores se enrolan en alta mar y nos traen el pescado. Y nosotros, ¿qué hacemos? ¿Qué utilidad  tiene el hecho de poner una palabra detrás de otra describiendo mundos inventados y caracterizando personajes?

Hablemos claro. La nuestra, a simple vista, no es una profesión que tenga ninguna utilidad práctica. No obstante, ¿significa eso que tengas que sentirte avergonzado cada vez que respondes a la pregunta de “a qué te dedicas”, y contestas que eres escritor?

Es cierto que la literatura no cubre las necesidades básicas del ser humano y que la especie no se extinguiría si los escritores desapareciésemos. Pero, ¿qué sería del mundo sin historias que nos ayudaran a soportar la realidad y nos enseñaran a vivir?

 

Si quieres conocer algunas razones para ser escritor, aquí te dejo una entrada que las enumera.

¿Qué sería del mundo sin historias que nos ayudaran a soportar la realidad y nos enseñaran a vivir? Clic para tuitear

6- DEJA DE TENER MIEDO

No tengas miedo a ser escritor. Teme al cambio climático, a las amenazas de Corea del Norte o a la gripe, pero no a tu vocación.

El miedo no es práctico. Si quieres ser escritor y no te decides, el temor impedirá que empieces tu carrera. Si ya eres escritor pero temes que tu novela no esté a la altura o no salga perfecta, te paralizarás. Y no hay nada peor para un escritor que bloquearse y no escribir.

¿Quieres vivir de tus novelas? Escribe. ¿Quieres ser escritor? Escribe. Nada malo te va a pasar, más bien todo lo contrario. Pocas cosas conseguirán satisfacerte tanto como la escritura.

7-DEJA DE CONTROLAR

El mercado editorial, las redes sociales, las reseñas de Amazon, el hombre orquesta o el nuevo escritor 2.0,  los royalties, la economía, el Brexit,…

No puedes controlar todo lo que sucede en el mundo. Por supuesto que hay aspectos que influyen negativamente  en tu profesión, pero cuanto antes aceptes que no puedes cambiarlos, mejor.

 

Céntrate en tu escritura y en tu carrera profesional. Controlar otros factores que no sean estos dos, es una pérdida de tiempo. No puedes cambiar las reglas del mundo editorial, pero sí puedes imponer las tuyas propias siempre y cuando escribas una gran novela, ¿no crees?

 

 

 

8-DEJA DE CREER QUE NO ERES SUFICIENTEMENTE BUENO

Para ser un buen escritor solo tienes que leer mucho, escribir mucho y tener ganas. Nada más. Si esperas a leer más libros para convertirte en un buen escritor o a inscribirte en todos los cursos de escritura creativa que encuentres (y con esto no estoy menospreciando los cursos de escritura, no me malinterpretes) estás muy equivocado.

Nunca te sentirás todo lo preparado que crees que tienes que estar para empezar a escribir una novela. Y quizás sea cierto. Pero, ¿quién lo está? Nadie. Ni siquiera los literatos consagrados están listos ante la página en blanco.

Escribe. Solo la práctica te convertirá en uno de los grandes.

9- DEJA DE DARTE PRISA

Si bien es cierto que el mejor marketing que le puedes hacer a tu primer novela y a tu marca personal es una segunda novela, no te presiones.

Una buena historia necesita tiempo para asentarse. Con esto no me refiero a que te lo tomes con parsimonia pero tampoco a que te pongas a producir novelas como churros. No te angusties porque tus colegas escritores sean más prolíferos que tú. Cada uno somos diferentes en cuanto a creatividad se refiere. ¿Has oído alguna vez aquello de que “visto uno vistos todos”? Pues trasládalo a algunas novelas, cambia el verbo ver por leer y sabrás a lo que me refiero.

 

Nunca sacrifiques la calidad por la cantidad. Las hamburguesas de McDonald’s se producen a millones y el margen de beneficios que otorgan a la empresa es elevadísimo. Sin embargo, todas son iguales, su sabor nunca te sorprenderá. ¿De verdad quieres que tus obras sean como las hamburguesas?

 

 

10- DEJA DE SUPLANTAR IDENTIDADES

Tú tienes tu propia voz, deja de apropiarte de la de otro. ¿Por qué íbamos a leerte si ya existe alguien que hace lo mismo que tú?

Si aún no tienes estilo propio, búscalo. No es difícil encontrarlo, solo tienes que escribir mucho y darás con él. Este es el único método que existe para encontrar tu voz. Cuanto más hábito de escribir tengas, más rápido construirás tu estilo.

No te desanimes si tienes la sensación de que no tienes una voz propia. No es cierto. Cada uno tenemos nuestro estilo fácilmente reconocible por nuestros lectores. Tú quizás no lo percibas, pero ellos sí. Recuerda que no poseer un estilo marcado no significa que carezcas de él.

11-DEJA DE MOLESTAR A TUS AMIGOS

En nuestra vida cotidiana quizás los escritores no seamos personas inseguras (o sí),  pero en lo referente a nuestra profesión somos muy dubitativos. ¿La trama es aburrida? ¿El protagonista es creíble?

El tiempo que requiere escribir una novela es largo y durante el proceso estamos llenos de incertidumbre. Necesitamos que alguien nos diga qué le parece nuestra historia y si la estamos enfocando correctamente.

Y aquí es cuando empezamos a presionar a nuestros amigos, que no a nuestros betareaders, con el fin de que vayan leyendo lo que escribimos. No lo hagas. Por experiencia te digo que no solo metes a tus amigos en un compromiso importante, sino que entras a formar parte del club de los escritores paliza sin pagar cuota de socio.

12- DEJA DE MALTRATAR TU CUERPO

Sí. Fastidia mucho oír que tenemos que comer saludable y hacer algo de ejercicio. Principalmente porque son dos cosas que requieren un esfuerzo por nuestra parte que no siempre tenemos ganas de hacer.

Sin embargo, los beneficios para nuestra obra literaria son incontables. La mente es el instrumento que usamos los creadores para crear. Para que esta rinda a niveles aceptables, no podemos permitirnos el lujo de alimentarnos a base de grasas o azúcares; la comida no solo alimenta al cuerpo, sino al cerebro también.

Mente y cuerpo están íntimamente relacionados. Si quieres que tu cerebro rinda, tienes que prestar atención a tu alimentación y ejercitar el cuerpo.

13-DEJA DE CULPAR  AL RESTO

Nadie te ha apuntado con un revólver y te ha obligado a que escribas. Tú has elegido este oficio y tú eres el dueño de tu carrera.

¿Por qué culpar a todo lo que rodea al mundillo de los libros si tú eres el responsable de tu creación? Toma las riendas de tu propia vida. Lo único que consigues cuando culpas a factores externos o a personas, es otorgarles poder sobre ti y dejar patente que tus logros no te pertenecen del todo.

No culpes y escribe.

14-DEJA DE PERDER EL TIEMPO

Eres escritor y sueñas con escribir una gran novela. Dispones de poco tiempo libre y el que tienes lo dedicas a practicar actividades inútiles con tal de no sentarte frente al ordenador. Entonces, ¿cómo se supone que vas a escribir tu obra maestra?

Sí, nuestra profesión es dura. Vale, la hoja en blanco nos aterra. De acuerdo, el miedo nos paraliza. Pero, ¿la respuesta es la postergación?

Cada uno tenemos nuestros propios fantasmas pero tenemos que enfrentarnos a ellos. Si dejas pasar el tiempo, tú te vas debilitando y tu fantasma se fortalece. No dejes que tu novela te coma antes de escribirla.

15- DEJA DE ESCOGER EL CAMINO MÁS FÁCIL

Nada es sencillo y mucho menos aquello que vale la pena. Quizás lleves escritas un par de novelas y te hayas acomodado a tu estilo y no quieras probar cosas nuevas. Es totalmente lícito. Pero somos escritores, ¿no? Lo fácil no nos atrae. Si hubiéramos querido ser prácticos, nos dedicaríamos a hacer punto, resulta relajante y encima te surte el armario de cara al invierno. 

Sin embargo, ¿qué hay si después de escribir diez novelas históricas te empieza a picar el gusanillo de escribir policíaca?

No te dejes llevar por lo que resulta más sencillo y cómodo, y toma riesgos. Eres un escritor y por lo tanto un valiente. ¡Qué no se diga!

 

 

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