¿CUÁL ES TU VERDAD?

Conoce qué debe tener tu novela para ser inolvidable.

Hará unos días recopilando mentalmente las lecturas del verano, me di cuenta de algo que me hizo reflexionar. Vivo en la costa, así que he podido dedicarme a leer los meses de julio y agosto mientras he estado en la playa.

Sin embargo, la alta cantidad de historias consumidas en estos días no ha sido proporcional al recuerdo que han dejado en mí. Me explico. Mis lecturas han sido muy variadas en cuanto a género. Algunas han resultado adictivas, otras entretenidas pero solo ha habido una sobre la cual podría contar la trama con detalle, o incluso recitar de memoria el último párrafo.  Del resto de novelas, a pesar de que me han gustado, o eso creo, no sería capaz ni de contarte el final.

 

Y eso, ¿por qué? ¿Por qué algunas historias las olvidas y otras, en cambio, te acompañan toda la vida? ¿Cuál es el elemento que convierte una novela en inolvidable? ¿Por qué un conflicto sólido, giros interesantes o incluso un personaje de lo más peculiar no son suficientes?

 

EL TEMA IMPORTA

Si quieres que tu novela sea memorable esta tiene que tener un tema. Es una condición innegociable para crear una historia consistente y que se quede en la memoria de tus lectores para siempre.

Pero, ¿qué es el tema en una novela? Una manera fácil de definirlo sería: el tema es la idea central en torno a la cual gira una historia.

Pongamos un ejemplo:

-Ana es la esposa de un corresponsal de guerra llamado Juan y el matrimonio tiene dos hijos.  Ella, cansada de las ausencias de Juan y de no poder vivir tranquila debido a lo peligroso de la profesión de él, le obliga a escoger entre su trabajo o la familia.

-A pesar de que Juan ama ser periodista en zonas de conflicto, abandona su trabajo y entra en una redacción para dirigir la sección de deportes.  Poco a poco, Juan va perdiendo interés no solo por el periodismo, sino por la familia y la vida en general.  Ana presencia como su marido se pasa las horas libres tumbado en el sofá, en vez de jugar con sus hijos como solía hacer, o en el bar emborrachándose.

-La situación de Juan se agrava y, aunque Ana intenta que su marido reaccione, él decide marcharse de casa y abandonar a su familia.

Hay varias interpretaciones del tema de una historia dependiendo de cada lector. Sin embargo, para el escritor solo puede haber un mensaje y en este caso sería:

“Cuando amas a alguien no debes coartar su libertad.”

Otras interpretaciones podrían ser:

“Dejar de hacer lo que te apasiona provoca infelicidad” o “El amor sin libertad no puede funcionar”

Cómo puedes ver, el tema lleva implícito un mensaje.

 

Para mí, la definición sería:

“El tema es una teoría o un punto de vista concreto que tiene el escritor acerca de la vida, las relaciones personales, su entorno,… que quiere hacer llegar al lector a través de los acontecimientos narrados en una historia”.

Pero si tal como dice la definición, tu pretensión como escritor es influir de un modo u otro en el lector mostrándole tu manera de ver las cosas, puedes caer en el fatal error de ir dando lecciones por doquier.

Transmitir un mensaje no consiste en dar lecciones a nadie, sino en mostrar tu punto de vista.

 

QUIERES ALAGAR A TUS LECTORES Y NO INSULTARLES

Pongámonos en el supuesto de que escribes una novela porque quieres cambiar el enfoque en el que se ve un tema determinado como los celos, por ejemplo. A tu modo de ver, la gente está obviando un detalle importantísimo que solo tú puedes revelarles. Pero no te engañes, la gente no quiere cambiar su opinión y si lo intentas, se molestará.

Entonces, ¿cómo hacerles llegar el mensaje? Escondiéndolo.

A las personas nos encanta encontrar tesoros porque eso nos hace sentirnos listos y valiosos. Pero si actúas como un escritor-predicador y lo que haces es mostrar tu verdad adoctrinando a los lectores sin tan siquiera molestarte en disfrazarla, se sentirán insultados. Es como decirles que no son suficientemente inteligentes para descubrir el mensaje, y que no tienes otro remedio que transmitirlo de la manera más obvia posible.

DETRÁS DE QUÉ ESCONDER EL MENSAJE

Volvamos a la definición. El tema es un principio general y por lo tanto intangible. No tiene que verse porque está escondido en forma de mensajes mostrados por las acciones de los personajes o los acontecimientos.

Mientras que la historia entretiene, el tema que es la capa más profunda, ayuda al lector a llegar a conclusiones sobre diferentes aspectos de la vida.

Por lo tanto los personajes, sus acciones, experiencias, etc., serán el parapeto detrás del cual se esconderá nuestro mensaje.

“Nunca sermonees ni insultes a tus lectores con tu punto de vista “al desnudo”; por el contrario deja trocitos de verdad escondidos a lo largo de la historia”.

NO TODOS LOS TEMAS DEJAN HUELLA

Si pretendes que tu tema deje huella muéstralo desde tu perspectiva única y especial.

Ya hemos visto que el objetivo de transmitir un mensaje no consiste en convencer, sino en compartir nuestra verdad sobre algún tema del modo más sutil posible.

No obstante, no todas las novelas con un tema son capaces de suscitar interés independientemente de la trama, personajes, etc,.

Y esto, ¿a qué es debido?

Principalmente a que el escritor nos muestra un punto de vista manido y que no aporta nada nuevo. No consiste en que tengas una visión extravagante, sino en que muestres un tema desde tu visión única y especial.

Imaginémonos que estás hablando del tema de los sueños y cómo alcanzar metas. Puedes abordar el asunto desde el punto de vista trillado de: hay que luchar por tus sueños; o por el contrario, puedes ofrecer otra cara de la misma verdad: luchamos tanto por nuestros sueños que no nos damos cuenta cuando nuestras prioridades cambian.

¿Ves cómo un mensaje emitido desde una perspectiva personal y diferente da otra dimensión a la historia?

ADENTRARSE Y EXPLORAR

Para contar algo desde tu visión personal, tienes que ahondar sobre el tema que hayas elegido. Adéntrate en él, que tus escenas exploren los diferentes aspectos e insten al lector a hacerse preguntas. De nuevo, el lector no quiere ser manipulado, sino disponer de toda la información y sacar sus propias conclusiones.

Encárgate de mostrar cuántas más caras mejor sobre un tema e incitar a la reflexión.

“El ser humano es curioso por naturaleza; si gracias a tu historia descubre un aspecto de la vida sobre el cual no había reparado antes, tu novela pasará a ser uno de sus libros de cabecera”.

 

DETENTE Y PIENSA

El proceso creativo de cada uno es diferente; incluso mis métodos cambian de una vez para otra. En ocasiones primero escojo un tema sobre el cual estoy muy interesada y luego creo la historia; y en otras me surge una historia y posteriormente le doy sentido y dirección con el tema.

Fuera como fuese, dedícale un tiempo a pensar en el mensaje que quieres transmitir y en cómo ir escondiéndolo detrás de los acontecimientos y de los personajes. Pregúntate porque estás escribiendo esta historia y qué quieres decir con ella.

Es importante que tengas una idea clara de lo que vas a decirle al lector; de lo contrario tu historia irá dando tumbos sin rumbo fijo.

Acude al tema cada vez que no sepas como continuar tu historia.

NO TE SALGAS DEL CARRIL

El tema no solo aporta solidez a tu historia, sino que es de gran utilidad para que no te pierdas en  la sucesión de hechos narrados.

Podríamos decir que el tema funciona como un sistema de guía que te ayuda a no dispersarte y focalizar.

Cada vez que veas tu historia como una simple ristra de acontecimientos piensa en el tema y él te ayudará a redirigirla. Ten presente que de algún modo, cada escena de tu libro debe contribuir a explorar el tema.

 

NO PUEDES FINGIR

Como sabrás, escribir una novela es un proyecto que te llevará tiempo. Asegúrate de que el tema que quieres transmitir te interesa lo suficiente como para profundizar y convivir con él durante meses.

Jamás engañarás al lector; si el mensaje que estás emitiendo no te entusiasma, tampoco le entusiasmará a tu público.

El gran escritor Kurt Vonnegut lo explicó a la perfección:

 

“Encuentra un tema que te preocupe y del cual tu corazón siente que los demás también deberían preocuparse. Es tu preocupación genuina, y no tus juegos de palabras, lo que hará que tu estilo sea de lo más atrayente y seductor. No te urjo a que escribas una novela – aunque no me importaría si lo hicieras – mientras sea sobre algo que te preocupe de verdad. Una petición a tu alcalde sobre el agujero de enfrente de tu casa o una carta de amor para tu vecina es suficiente”.

  Kurt Vonnegut.

OLVÍDATE DEL TEMA

Una vez le hayas dedicado tiempo a pensar en el tema y sepas de qué quieres hablar a tus lectores y qué mensaje darles, ignóralo. Sí. Has oído bien. Si quieres escribir una buena novela, ponte a trabajar en la historia y coloca el tema en un segundo plano.

Como dijimos antes, el tema es la capa más profunda de una historia, por lo tanto céntrate en la trama y los personajes que son el parapeto detrás del que se esconde tu mensaje.

No tengas miedo a no prestarle atención al tema; si como escritor has hecho los deberes e interiorizado el mensaje de tu  novela, este impregnará tus escenas y aflorará a la superficie de forma inconsciente.                                                               

RECAPITULEMOS:

1 Una novela sin un tema no es más que un compendio de acontecimientos y personajes que pronto olvidaremos.

Si por el contrario, una historia invita a la reflexión y nos muestra algo acerca de los sentimientos, la condición humana, o el mundo que nos rodea, será una novela valiosa literariamente hablando.

2 El tema es una teoría o un punto de vista concreto que tiene el escritor acerca de la vida, las relaciones personales, su entorno,… que quiere hacer llegar al lector a través de los acontecimientos narrados en una historia.

   3 ¿Cómo tiene que ser el tema?

 –Tu visión tiene que ser única y personal; intenta abordar un tema desde una perspectiva distinta a la tradicional. Aportar algo nuevo marcará la diferencia.

 –El tema tiene que interesarte, significar algo para ti. De no ser así no entusiasmarás a tus lectores.

 -El tema no puede mostrarse de manera obvia; tiene que estar camuflado en la historia.

 -El tema no puede ser transmitido en forma de lección. Con tu mensaje no pretendes persuadir, sino compartir tu visión sobre algo.

  4 Para saber cuál es el tema de una historia pregúntate cuál es el pensamiento con el que quieres que tus lectores se queden una vez terminen el libro.

5 Dedícale un tiempo a pensar en el tema e interiorizarlo. Una vez tengas claro el mensaje déjalo en un segundo plano y céntrate en la trama y los personajes.

  6 Acude al tema cada vez que te pierdas o no sepas cómo continuar la historia. Él te servirá de brújula y te ayudará a enfocar.

CONCLUSIÓN

La sucesión de hechos en una historia son interesantes y entretenidos, pero sin un mensaje que sirva de conexión entre ellos, jamás conseguirás captar la atención del lector.

Si quieres que tus novelas sirvan como instrumento para entender más el mundo, estas deben tener un tema que explorar.

Durante siglos, el hombre ha aprendido aspectos de la condición humana a través de historias y cuentos, y aún lo hacemos. Una de las razones por las que continuamos leyendo es porque queremos saber, saciar nuestra ansia de conocimientos.

Una de las misiones del escritor es satisfacer esa necesidad vital tan humana de aprender continuamente.¿Cómo? Escribiendo novelas con alma.

 

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