DECÁLOGO DEL BUEN ESCRITOR según Harry Quebert. Parte III.

Consejos de Harry Quebert para escritores. Parte III

Con esta entrada concluyo el decálogo del buen escritor extraído de la novela La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker. Si quieres conocer más acerca del libro, así como leer las partes I y II de estos consejos, puedes ir a la entrada primera y entrada segunda.

“(…) debe dar todo lo que tiene porque cada pelea, como cada libro, puede ser la última”.

21.” Golpee ese saco, Marcus. Golpéelo como si su vida dependiese de ello. Debe usted boxear como escribe y escribir como boxea: debe dar todo lo que tiene porque cada pelea, como cada libro, puede ser la última.”

 

22. “—Harry, ¿cómo se transmiten emociones que no se han vivido?

—Ese es precisamente su trabajo como escritor. Escribir significa que es usted capaz de sentir mejor que los demás y transmitirlo después. Escribir es permitir a sus lectores ver lo que a veces no pueden ver. Si sólo los huérfanos contasen historias de huérfanos, no llegaríamos a ninguna parte. Eso significa que no podría usted hablar de madres, de padres, de perros o de pilotos de avión, ni de la Revolución Rusa, porque no es usted ni madre, ni padre, ni perro, ni piloto de avión y no ha conocido la Revolución Rusa. No es más que Marcus Goldman. Y si todos los escritores debieran limitarse a sí mismos, la literatura sería espantosamente triste y perdería todo su sentido. Tenemos derecho a hablar de todo, Marcus, de todo lo que nos conmueve. Y no existe nadie que pueda juzgarnos por eso. Somos escritores porque hacemos diferente una cosa que todo el mundo a nuestro alrededor sabe hacer: escribir. Ahí reside todo nuestro ingenio.

 

****

23. “Las palabras están bien, Marcus. Pero no escriba para que le lean: escriba para ser escuchado”.

 

24. “Quien arriesga gana, Marcus. Piense en este lema cada vez que se enfrente a una elección difícil. Quien arriesga gana.”

 

“(…) después del amor no queda más que la sal de las lágrimas.”

****

25.Anhele el amor, Marcus. Haga de él su más hermosa conquista, su única ambición. Después de los hombres, habrá otros hombres. Después de los libros, hay otros libros. Después de la gloria, hay otras glorias. Después del dinero, hay más dinero. Pero después del amor, Marcus, después del amor, no queda más que la sal de las lágrimas.”

 

****

26.Ya ve usted, Marcus, las palabras están bien, pero a veces son vanas y no bastan. Llega un momento en que ciertas personas no quieren escucharle.

—¿Qué se debe hacer entonces?

—Agarrarlos por el cuello y presionar con el codo en su garganta. Con fuerza.

—¿Para qué?

—Para estrangularlos. Cuando las palabras no bastan, reparta algunos puñetazos.”

 

****

27.Un nuevo libro, Marcus, es una nueva vida que empieza. Es también un momento de gran altruismo: ofrece usted, a quien quiera descubrirla, una parte de sí mismo. Algunos le adorarán, otros le odiarán. Algunos le convertirán en una estrella, otros le despreciarán. Algunos se sentirán celosos, otros interesados. No es para ellos para quienes escribe usted, Marcus. Sino para todos los que, en su vida diaria, habrán pasado un buen momento gracias a Marcus Goldman. Me dirá usted que no es gran cosa, y sin embargo, no está nada mal. Algunos escritores quieren cambiar el mundo. Pero, ¿quién puede realmente cambiar el mundo?”

****

“(…) al final del libro, Marcus, ofrezca a sus lectores un giro argumental de último minuto.”

 

 

28. “Cuando llegue al final del libro, Marcus, ofrezca a sus lectores un giro argumental de último minuto.

—¿Por qué?

—¿Por qué? Porque hay que tener al lector en vilo hasta el último momento. Es como cuando juega a las cartas: debe guardar algunos triunfos para el final.”

 

 

 

 

29. “Su vida estará salpicada de grandes acontecimientos. Menciónelos en su libro, Marcus. Porque si al final se revelan nefastos, al menos tendrán el mérito de marcar algunas páginas de la Historia”.

 

****

 

30.El último capítulo de un libro, Marcus, siempre debe ser el más hermoso.

 

31.Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar.”

 

Publicado en Categoría Blog 1.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *