LA CARRERA DE ESCRIBIR

Por qué correr se parece tanto a escribir una novela.

No me di cuenta de las similitudes entre escribir un libro y correr hasta que no empecé con la práctica del running.

Todo comenzó un día cuando me sorprendí a mí misma intentando convencerme con excusas para no calzarme mis deportivas y salir a correr. Los pretextos eran tan poco originales (se trataba de los mismos que usaba para no sentarme frente al ordenador a escribir) que no me quedó más remedio que rendirme a la evidencia y establecer la conexión.

Sin embargo esta analogía no fue la única que encontré entre dos mundos aparentemente tan dispares. A lo largo de estos meses, el running me ha enseñado una serie de lecciones para aplicar a mi profesión de escritora que espero puedan ayudarte a ti también.

VA A DOLER

Los primeros días de entrenamiento tu cuerpo se va a resentir.  Los músculos y articulaciones están trabajando a un ritmo al que no están acostumbrados y es lógico que te fatigues mucho antes que un corredor habitual.

Los principios de cualquier actividad (física o mental) son dolorosos y es posible que sientas las fuerzas flaquear. Ser escritor requiere fuerza mental. Para evitar desmotivarte nada más comenzar, es importante que te mentalices de que al principio dolerá y que te lo tomes con calma.

 

PASO A PASO

Las primeras veces que salgas a correr la duración de la carrera tiene que ser corta. No puedes pretender correr durante veinte minutos el día de tu estreno. Si. Ya sé que el ser humano es impaciente por naturaleza y queremos ver resultados lo más pronto posible, pero si tus metas no son realistas, especialmente en los inicios, abandonarás antes de tiempo.

Los relatos cortos son un buen modo de iniciarse en la escritura y entrenarse.

Y lo mismo sucede con la escritura. No quieras que tu primer libro sea una obra maestra o un best seller, como en el running, tenemos que entrenar e ir paso a paso.

Si eres nuevo en esto de la escritura, escribe cada día un rato; no te obligues a estar sentado aporreando el ordenador durante horas porque eso solo te llevará a aborrecer el proceso. Los relatos cortos son un buen modo de iniciarse y entrenarse; para cuando quieras escribir algo más extenso como una novela, ya estarás preparado. Aquí te dejo una buena entrada en la que SINJANIA nos cuenta cómo hacer un relato en siete pasos.

 

VES A TU RITMO

La intensidad en la carrera depende de cada corredor. Cada uno de nosotros somos diferentes y tenemos nuestro propio ritmo con el que nos sentimos cómodos. No hay ritmo bueno ni malo.

Entonces, ¿por qué dos mil palabras al día? ¿Quién ha establecido esa cantidad, u otra, como la idónea para marcar el ritmo de la escritura de tu novela? Al igual que tu ánimo varía con los días, tu capacidad de escritura también. Yo misma puedo escribir en una mañana mil setecientas palabras y a la siguiente no poder superar las cuatrocientas. Esto es así. Hay días que estamos más atascados con las palabras que otros, y es imprescindible que sepamos escuchar a nuestro cuerpo.

Somos diferentes los unos de los otros, respeta tu propio ritmo y acepta tus peculiaridades, en ellas reside tu grandeza.

 

ESTO ES ENTRE TÚ Y TÚ

No te mentiré. Hay días en los que la comodidad de mi sofá, el frío de las mañanas de invierno o una dura jornada laboral me disuaden de ir a correr. No es fácil dar esquinazo a la pereza especialmente cuando esta nos seduce con buenos argumentos.

Y es que los pretextos para no salir a correr, como para no escribir, son incontables. En mi caso, sin embargo, la falta de disciplina me provoca más malestar que el hecho de cambiar la comodidad del sofá por el asfalto.

Una de las cosas que más me impresiona de estas dos actividades es la honestidad que conlleva su práctica. Cuando escribes estás solo. No tienes que demostrar nada ni rendir cuentas a nadie, excepto a ti mismo.

Cuando termina el día y haces recuento mental de la jornada es imposible engañarte. Tú eres el único en saber si has tenido la disciplina que te ha empujado a sentarte frente al ordenador o no. Nadie más conocía la meta que te habías marcado ese día, solo tú sabes si la alcanzaste o por el contrario la procrastinación te venció. El engaño no tiene cabida. En el arte de escribir la batalla se libra dentro de ti.

Correr como escribir requiere fuerza de voluntad y cuanto más practiques estas dos actividades más autocontrol poseerás.

Ser escritor es una elección firme.  No te dejes llevar por impulsos que no hacen otra cosa que alejarte de tu objetivo y provocarte insatisfacción.

Ser escritor es una elección firme. No te dejes llevar por impulsos que te alejan de tu objetivo. Clic para tuitear

SINERGIAS

El esfuerzo, tener un mismo objetivo y compartir una pasión, crea lazos.

Correr en compañía o rodearte de gente que tiene tu misma afición crea una unión poderosa. Los corredores, al igual que los escritores, se apoyan y se animan los unos a los otros. El esfuerzo, tener un mismo objetivo y compartir una pasión, crea lazos.

Es importante formar parte de una comunidad de escritores o estar en contacto con ellos. Cada uno aporta su experiencia y se intercambian inquietudes. Es un aspecto que tengo muy presente en mi página web Pepa Linán y LOS 40 LECTORES: la sinergia. No te imaginas hasta dónde puedes llegar cuando las sinergias se encuentran. Todos remamos en la misma dirección, ¿por qué no unir nuestras fuerzas para llegar más lejos?

 

MEJOR QUE TÚ

Este punto guarda relación con el anterior.  Al igual que tu velocidad aumenta cuando oyes el sonido de otros pasos golpeando el asfalto a tu lado, lo mismo sucede cuando te rodeas de gente que escribe mejor que tú. Entre vosotros se crea una competencia sana y una relación de admiración.

Si te relacionas con personas cuya destreza creando historias es innegable, aprendes de ellos. Esta cercanía también te permite analizar los factores que ellos poseen y de los que tú careces con el fin de mejorar. La presencia de buenos escritores te motivará a ser mejor. Y recuerda que ellos son tus maestros, nunca tus competidores.

 

NO TIENES NI IDEA DE TU POTENCIAL

Un miembro de mi familia corre maratones, va cada a día al gimnasio y es capaz de estar montado sobre la bicicleta estática durante dos horas a un ritmo más que aceptable. Quizás para un deportista dedicado estas marcas no sean espectaculares, pero para alguien cuya actividad física se limitaba a ir del sofá a la cama, pasando por el baño, son todo un hito.

Todos podemos alcanzar una buena forma física. No es necesario que poseamos una determinada genética o talento. La tenacidad es suficiente para convertir un cuerpo flácido en una silueta musculada y contorneada. Si quieres conocer La Teoría del Grit, donde hablo de la constancia como uno de los ingredientes del éxito, puedes hacer clic en mi anterior post.

Con la escritura sucede algo muy parecido. Todos somos escritores en potencia, diamantes en bruto que necesitan técnica, estudio y constancia.

Correr me ha enseñado a ver en los otros, y en mí misma, el potencial aunque este esté escondido. Escribe todo lo que puedas, no sabrás de lo que eres capaz hasta que no te dediques en cuerpo y alma. Ah. Y olvídate de prejuicios y estereotipos, con dedicación tú también podrás correr maratones.

NO HAY ATAJOS A LA META

No hay atajos a la meta.

Si la distancia de la carrera es de cinco kilómetros jamás podrás completarla corriendo un kilómetro. Obvio, ¿verdad? Pero para llegar a la meta no solo vas a tener que correr los reglamentarios cinco kilómetros, metro a metro, sino que obligatoriamente vas a tener que pasar por todas las etapas anímicas que requiere una actividad de fondo.

Con la escritura de una novela sucede lo mismo. Solo terminarás tu obra con éxito si estás dispuesto a vivir y superar las distintas fases que requiere tal empresa. Al principio te sentirás eufórico con la idea y el conflicto inicial de tu libro. Sin embargo, a medida que los capítulos avancen y te atasques en algún momento o sencillamente no sepas cómo continuar, las ganas de abandonar te rondarán y te sentirás como el personaje de un cómic caminando por la vida con un nubarrón sobre tu cabeza. Los pensamientos tipo “no voy a poder”, “esto de la escritura no es lo mío”, “lo dejo”, serán tus mantras y la frustración se apoderará de ti.

Tienes que continuar escribiendo, es la única manera de superar la fase de sufrimiento mental. No importa que bajes el ritmo y escribas menos, lo importante es no desistir y tener conciencia de su existencia. Si sabes de antemano que vas a pasar por una etapa de desaliento (no te engañes, esta etapa estará SIEMPRE presente en tu carrera de escritor, ya sea tu primera novela o la decimoquinta) su impacto será menor y podrás idear armas para combatirla.

Una vez superada la etapa de “no voy a poder” y termines tu novela, te sentirás poco menos que un superhéroe.

Por experiencia te diré que restar importancia a esos pensamientos negativos, relativizarlos o incluso tomárselos con humor consigue neutralizarlos. También ayuda pensar en la meta. Y es que una vez superada la etapa de “no voy a poder” estás a un suspiro de conseguirlo y completar tu novela /carrera.

En esta fase no hay sufrimiento mental, dudas o dolor, ni siquiera euforia, solo un sentimiento de orgullo que no te cabe en el pecho y la percepción de que has pasado de ser el personaje gris de cómic, a ser poco menos que un superhéroe.

 

LLEVA LA CABEZA ALTA

Para un corredor es fundamental tener una capacidad respiratoria desarrollada con el fin de tener más fondo. Cuando el cuerpo corre su demanda de oxígeno aumenta y es importante facilitar la entrada del aire con una buena respiración y postura.

Si no nos mantenemos erguidos, la caja torácica se cierra y el aire encuentra dificultad para penetrar en nuestro cuerpo provocando que nuestro rendimiento baje y nos sintamos cansados.

Escribir como correr exige que lleves la cabeza bien alta. No dejes que el hecho de no haber publicado un libro por los canales tradicionales, o que las miradas perspicaces e incrédulas de la gente cuando les dices que eres escritor, te avergüencen. Siéntete orgulloso de lo que eres, solo si llevas la cabeza alta podrás ver el porvenir.

Siéntete orgullosos de ser escritor. Solo si llevas la cabeza alta podrás ver el porvenir. Clic para tuitear

Hasta aquí las lecciones que he aprendido corriendo y que pueden aplicarse a la escritura. ¿Tú también corres? Si conoces alguna otra semejanza entre estas dos prácticas me gustaría que la compartieras.

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